Errores a la hora de lavar

 

Poner la lavadora es una de las actividades domésticas que más repetimos, por lo que es bastante habitual hacerlo de forma mecánica sin prestar atención a si realmente lo estamos haciendo bien. Sin embargo, nuestra ropa no está tan limpia ni huele tan bien como nos gustaría porque cometemos pequeños errores sin darnos cuenta. Lo peor es que, a largo plazo los tejidos se deterioran y se reduce la vida útil de la ropa significativamente.



¿Quieres evitarlo? A continuación te contamos cuáles son los fallos más frecuentes. Detecta cuáles de ellos cometes tú y ponle remedio en la próxima colada.

 1-No tratar las manchas antes de meterla en la lavadora:

Si eres de los que meten la ropa con manchas directamente a la lavadora esperando que se produzca un milagro, lo estás haciendo mal. En el fondo lo sabes. Sin embargo, tratar la mancha previamente te asegurará que la prenda esté totalmente limpia la próxima vez que te la pongas.

¿Un truco rápido que funciona? Aplicar un poco de Fairy sobre la mancha antes de meterlo a la lavadora, especialmente si son manchas de grasa. También es importante prestar atención a la temperatura del agua: en la mayoría de los casos saldrán mejor con agua caliente, a excepción de las manchas de sangre, que siempre deben lavarse con agua fría.

 2-No utilizar la cantidad adecuada de detergente:

La lógica puede hacernos pensar que cuanto más detergente echemos, más limpia estará la ropa, pero no es así. De hecho, si nos pasamos, el producto puede dañar los tejidos y dejar manchas en la ropa. ¿Qué cantidad es la adecuada? Aproximadamente un tapón en el caso del detergente  líquido. No obstante, también determinan que es importante tener en cuenta los siguientes factores antes de decidir la cantidad de detergente que utilizaremos.

  • El tamaño de la carga de lavadora: la dosis de detergente recomendada está pensada para lavadoras convencionales. Si la carga supera los 7 kg, es probable que necesites más cantidad de detergente.
  • La dureza del agua: la dureza del agua varia según la zona en la que vivas. En aquellos lugares en los que el agua es más dura, se necesita más detergente para obtener mejores resultados.

3-Usar cápsulas:

¿Utilizas cápsulas líquidas para lavar la ropa? Si es así, debes saber que para obtener mejores resultados, se recomienda poner la cápsula con la lavadora vacía y después meter la ropa. De esta forma la cápsula entrará en contacto con el agua mucho antes y su efectividad será mayor. Además, si las prendas están muy sucias, la dureza del agua es muy elevada o hay mucha cantidad de ropa, lo más adecuado es utilizar dos cápsulas.

4-No usar suavizante o echar una cantidad inadecuada:

El suavizante es clave para obtener buenos resultados. Además de hacer que la ropa huela mucho mejor y esté más suave, se reducen las arrugas y la electricidad estática. No obstante, tampoco hay que pasarse, ya que al igual que ocurre con el detergente, una cantidad superior a la necesaria puede dañar los tejidos. Lo ideal es seguir las recomendaciones del producto. Asimismo, para asegurar su efectividad, es importante que limpies el compartimento del suavizante con frecuencia, aproximadamente una vez al mes. De esta forma evitarás que se obstruyan los conductos que hacen que el producto llegue hasta la ropa.

5-Llenar demasiado el tambor:

A veces parece inevitable, lo sabemos, pero es perjudicial para la efectividad del lavado y si se repite de forma habitual, para la ropa. Aunque creas que ahorrarás tiempo y energía, a la larga no será así, ya que si no queda mucho espacio entre las prendas, el agua y la espuma no podrán penetrar y habrá zonas menos limpias que otras.

6-Utilizar agua caliente:

Aunque las manchas suelen salir mejor con agua caliente, lavar la ropa a temperaturas altas es perjudicial para los. Siendo realistas, la mayor parte de la ropa que lavamos a diario no tiene demasiada suciedad, por lo que lavar en frío o con agua tibia es más que suficiente.

7-No prestar atención a la ropa delicada:

Otro de los errores más comunes es no dar un cuidado especial a las prendas delicadas. Para no dañar la ropa lo ideal es fijarse en los tejidos y utilizar el programa más adecuado en cada caso. Por ejemplo, en el caso de la lana, es importante utilizar un programa específico que tenga un centrifugado muy corto para no dañarla.

 

 

¿Has tomado nota?

Si procuras evitar estos errores, seguro que tu ropa estará mucho más limpia y durará mucho más tiempo.